4- La oración ,devoción y vocación en la institución

 

¡Impactante imagen de la eternidad, verdad!.- La de la paloma que cada diez siglos se posa en la roca y no sólo ésta, sino la cordillera entera , cuando se desgusten, la eternidad seguirá.
 Dicha imagen no sólo tenía cálculo matemático , sino psicológico y conductual hacia la obediencia de los mandamientos del reglamento en oración, devoción y vocación y, si no les cumplías , caías pecado mortal.
 Si a la predisposición de ingreso, añadimos los ejercicios espirituales del posingreso, la obediencia está servida en todo el anual ingreso. ¡Excelente metodología conductual añual!.
 Puedo afirmar con toda rotundidad, que eso, hoy en día, no funcionaría, pues no existe la predisposición individual y social y manos la oración, vocación y devoción. En aquel tiempo estos valores eran reales, hoy solamente son conceptuales. Y, ¿ Qué es la oración, vocación y devoción?.
 La oración es la esperanza de alcanzar la satisfacción personal mundanal.
 La vocación sigue siendo el logro de la esperanza individual y
 La devoción es el mantenimiento del logro personal terrenal y , si puede ser , eternal; eso sí , en la satisfacción mundanal. Las tres necesitan del "tiempo" en su realización. ¿Qué es el tiempo y dónde está?.
-La respuesta es más dificil.- Intento reflexionar y contestar.
-No he tenido su sensibilidad, su percepción y sí su abstración y, ¿por qué siempre hablamos del tiempo?: El metereológico, el personal, el histórico, el social...etc.
-Del metereológico, sí existe conocimiento y es interpersonal.
-El personal es impersonal.
-El histórico es impersonal en la actualidad.
-El social es interpersonal en la actualidad.
 Los cuatro son uno y los cuatro son cuatro u ocho, o muchos más, no lo sé. Puedo, eso sí , afirmar que sin el personal no existirían los demás; por lo tanto, el tiempo es la persona que tiene memoria del "antes" y que convierte en "ahora" lo que fue un "antes" y , si aplicamos la lógica, diremos que el tiempo  "antes" es "ahora" y el "ahora" ya es "antes" y así sucesivamente. El futuro, por consiguiente, no existiría sin el pasado, ergo, todo es pasado.
-¡Extraordinaria dicotomía temporal en su tripartición!. Ya la decía Aristóteles: " El tiempo , sin espacio y movimiento, no existe. es pura e infructifera reflexión filosófica".
-¿Qué tiene todo ello de relación con la oración, vocación y devoción?, siendo:
-La oración futuro,
-la vocación futuro y
-la devoción presente. Un presente devoción no puede fundarse en un futuro de un futuro, es decir, en la vocación de la oración. Es pura esperanza de ilusión psicológica, pero no filosófica y reflexivamente, real.
 Aunque parezca contradicción, la oración , la vocación y la devoción son pasado y están en la memorización vitalísta de la sensibilización pasada en la engañosa repartición temporal y existencial. Engañosos alagos conceptuales que cubren la verdadera realidad de un fluir vitalísta eterno e inclasificable del "antes", "ahora" y después". Sucesiones temporables mensurables en horas, días, semanas, meses, años , siglos, etc., en tiempos encadenados vivenciales de personas y generaciones que transmiten sus "antes" y "ahoras" y , no conociendo sus "después", los emitirán otros como "antes" en el ciclo finito de una realidad que, por lógica, debe ser infinita.
 El "antes" (1959-1966) es el "ahora"(2009).El tiempo vital lo guarda en la memoria. El "ahora" de mayo de 2009 motivó la reflexión de escribir  en el "después " (septiembre de 2009) el "ahora" de un "antes". En otras palabras: el futuro fue el origen de un pasado de un pasado.
 El"antes": La oración, vocación y devoción seminarísta es el " ahora"(mayo 2009): "Aquí y ahora, sólo y contemplándote, prometo escribirte y remitirte mis recuerdos". El "después", es el "ahora" (septiembre 2009).
 En el mes de mayo del año 2009 subí andando al alto del monte de S. Isidro, cercano al palomar seminario, desde allí contemple el solitario edificio, aún blanco y con el tejado negro, sus altas torres oteantes de los valles del Bernesga y el Torio, sus pinares y choperas crecidos, la vegetación y las incipientes flores de mayo decoraban el altar de la oración , vocación y devoción un olor silbestre penetraba por mi nariz, a mi oido llegaba el silbido de un tren camino de Asturias, ciempedeando entre las choperas bernesgeras, allá abajo en el verde valle, poco a poco devorado por casas rojas, cual zarpado de león en la ampliación de León, el mosquiteo constante de los coches que ascienden por la cuesta de "La Copona" hacia el Puerto de Pajares y el retasado sonido de un avión civil de viajeros, volando sobre altozanos y valles, cada vez más bajo, buscando el aereo camino del aeropuerto de la Virgen del Camino.
 La oración, devoción y vocación del "antes" han matamorfoseado de la sensibilidad interna a la externa del "ahora":
-Por mi olfato entraba la primavera,
-por mi oido el ruido de la civilización humana,
-por mi tacto un clima agradable, seco y primaveral,
-mi vista salía hacia la nieblina de León, la negruzca catedral y allá en el fondo, de este a oeste, como soldados en fila ,los picos de la Cordillera Cántabra, coronados con algunas nubes blancas y , solamente los altos, llevaban sombreros desigualmente blancos , cual mi lateral cabellera blanca

Mariano Álvarez