1.-El dilema institucional

Sacerdote o seglar; sacerdote implica celibato,seglar  implica matrimonio civil, por tanto; celibato o matrimonio.
 Celibato implica castidad, pobreza y obediencia,
 matrimonio implica eros, desarrollo personal y libertad,
 por tanto; castidad o eros. Y así sucesivamente se puede desarrollar la convicción lógica, racional, vital, jurídica y profesional.
 La solución al dilema condicional planteado se puede datar en el año 1973 y de la forma siguiente:
 "Castidad o eros;
 castidad implica volver al seminario, estudiar teología y ordenarme sacerdote,
 eros implica hacer la mili, vivir la juventud y hacerme profesor, por tanto; sacerdote o profesor".
 La decisión se decanto por ser profesor, una vez cumplida la mili después de varias prorrogas, pues tenía los títulos de Magisterio y Licenciado para legalmente ejercer la profesión de profesor que, comparativamente con la sacerdotal, tiene una función social más actual, potencial, libre y vital.  No es necesario, pensaba y pienso, que para ser feliz y hacer feliz sea necesario ser casto, pobre y abediente. "Ahora", en el "después" de 36 años, no me arrepiento de tal opción y en la estadística ajena, es decir , en otras personales decisiones, no conozco a nadie que de profesor se haya pasado a sacerdote y sí muchos, porcentaje elevadísimo, de sacerdote a profesor, es más, de antiguos sacerdotes profesores de mi adolescencia y juventud a simplemente profesores, renunciendo a la opción primera.
 La hermenéutica general de estos últimos años ha sido, pues, de independencia individual, de biofília, de libertad, desarrrolo individual de las potencialidades, erótica e interpersonal, seglar y material a nivel casi general en los pueblones de la España tradicionalmente pueblerina, religiosa y de ataduras sociales conscientes e inconscientes; en otras palabras, del pueblín se ha pasado al pueblón y del cura y coadjutor al maestro y profesor.
 Las instituciones religiosas educativas españolas de la décadas de los cincuenta, sesenta,setenta y ochenta ,principalmente, han sido centros de dilemas  e intersecciones entre:
-La niñez y la juventud,
-el irreflexivo y natural juego infantil del pueblín y la reflexiva decisión profesional en el pueblón,
-la visión de montes, valles, vegetales y animales y las grandes casas, largas calles, ausencia de vegetales y animales y  muchos seres, en principio, racionales,
-la mirada lejana del horizonte y la cercana del aula, la página y la clase,
-la simbiosis de ataduras inconscientes y las libertades de decisiones conscientes,
-la nacarada y blanca cara y la punzante barba negra de los años setenta,
-la enciclopedia "Álvarez" y los tomos tomístas de filosofía,
-el maestro rural y el licenciado ciudadano profesor,
-la ermita rural y la catedral,
-la luz natural del pueblín y la artificial del pueblón,
-el silencio exterior y el interior,
-la tradicción social y familiar y la libre elección personal del nuevo conflicto generacional, entre, en fin,
-las infinitas imaginaciones y las finitas realidades.
   Concluyendo: Toda institución, en el fondo, es una intersección del "antes","ahora" y "después" temporal y un
  centro de dilemas personales y sociales en "el antes" y "el después" histórico.
Mariano Álvarez