Boticario
La botica es el lugar o establecimiento donde un farmacéutico ejerce la farmacia comunitaria o proporciona servicio sanitario a un paciente ofreciéndole consejo, dispensándole medicamentos fruto de este consejo o por receta del médico y otros productos de parafarmacia como productos de cosmética, alimentos especiales, productos de higiene personal, ortopedia, etc. Popularmente a la oficina de farmacia se le suele llamar simplemente farmacia y tradicionalmente se le llama botica. Una oficina de farmacia puede albergar un laboratorio de análisis clínicos o uno de elaboración de productos medicinales mediante las fórmulas magistrales o preparados oficinales.
 
 
En España, las oficinas de farmacia las regula cada Comunidad Autónoma a través de Leyes de Ordenación Farmacéutica. En ellas se establecen los requisitos que deben cumplir los locales donde se pueden abrir las farmacias, así como otros aspectos como la distancia entre boticas, con lo que se pretende mantener la libre competencia.
 
 
 
Un boticario es aquella persona que está en una oficina de farmacia o botica (que proviene de la voz griega apotheka, almacén o tienda de víveres). Hasta el final del siglo XVII es el nombre que recibe el maestro que está en la botica, que es un establecimiento donde se realizaban los remedios que prescribían los médicos. Desde el siglo XV, había que obtener el título de maestro boticario mediante un examen para poder ejercer la profesión.
 
 
Con este nombre desaparece al principio del siglo XIX, en el que se regulan los estudios de Farmacia apareciendo en su lugar el farmacéutico. En uso coloquial, se puede llamar boticario al farmacéutico de oficina de farmacia